Antes de 1998, el disquete era amo y señor a la hora de guardar información. Pero los discos compactos y las memorias USB (Universal Serial Bus), arrebataron su reinado. En 1998 la IBM le pidió a la empresa israelita M Systems (comprada después por Sandisk), las primeras memorias USB para su línea G inkPad. Venían en 8, 16, 32 y 64 megas. Hoy hay modelos de 64 gigas y distintas presentaciones (llaveros, muñecos, etc).
Este es un gran invento que nos a salvado a muchos en varias ocasiones.
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